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Cuenca: Catedral (34)

El Claustro

Se encuentra situado el Claustro hacia la parte norte del templo catedralicio, y está formado por un patio perfectamente cuadrado (cada uno de sus lados posee una longitud de 25 metros).

Existió un primitivo Claustro gótico coetano a la época de la original construcción de la Catedral a finales del s. XII o principios del XIII, tomándose la decisión ante una posible remodelación del mismo, de edificar uno nuevo en el mismo emplazamiento del anterior.

El Obispo Quiroga mandó al arquitecto renacentista Juan de Herrera que realizase las trazas de este Claustro hacia el año 1.575 o 1.576, interviniendo en ella autores en ese siglo XVI como Andrés de Vandelvira, Juan Andrea Rodi y García de Alvarado, si bien en el siglo XVIII se llevó a cabo una reforma durante los años 1.764 al 1.766 por parte del maestro de obras de la Catedral José Martín de Aldehuela.

 

 

Imagen parcial de dos de las galerías del Claustro, con el pilar que une a estos dos corredores abovedados. 

Cada una de las bandas del Claustro tiene cinco arcos apoyados sobre pilastras con decoración de ovas y dardos en sus chambranas, alzándose entre ellos unas monumentales columnas de orden dórico que igualmente portan bajo el ábaco un ovario como conjunto moldurado.

De cada uno de los cinco arcos de cada banda, tres de ellos están cerrados de manera alterna, aunque no totalmente ya que están perforados en su parte inferior mediante un hueco rectangular y en la superior con otro sinuoso vano. 

En el centro del Claustro aparece una artística fuente.

En esta imagen, en la que tras el arco central aparece la entrada a la Capilla del Espíritu Santo, también observamos que las columnas de esta banda sostienen un entablamento en el que entre sus triglifos se muestran las metopas con una variada decoración.

Esta banda es la única de las cuatro del Claustro cuyas metopas llevan adorno, no portando las restantes decoración alguna. 

Detalle parcial de las metopas de esta banda del Claustro con símbolos ornamentales de libros, candeleros, vasos sagrados, aras y otros utensilios del culto litúrgico.

Asímismo podemos apreciar mejor la decoración de ovas y dardos que posee el arco y el capitel de la columna.

La fuente del Claustro

Capilla del Espíritu Santo

En la panda este del Claustro se encuentran las dos puertas que sirven de entrada principal a la Capilla del Espíritu Santo, cuyas aldabas se ornamentan con cabezas de leones.

Esta capilla, fundación de los Señores de Cañete, se comenzó a construir sobre otra más primitiva hacia el año 1.565 en tiempos del segundo marqués de Cañete Andrés Hurtado de Mendoza, y se acabó en el año 1.575.

La planta de esta renacentista Capilla tiene forma de cruz y se corona con una cúpula sobre el crucero, poseyendo varias urnas sepulcrales en los dos brazos del crucero pertenecientes a los señores del Marquesado de Cañete, siendo Andrés y García Hurtado de Mendoza, virreyes y gobernadores de las conquistadas tierras del Perú, los más representativos personajes sepultados en ella.

Urnas sepulcrales en uno de los brazos del crucero trabajadas en jaspes y mármoles.

En cada uno de los laterales de los brazos del crucero hay un retablo en los que se representan San Gregorio, Papa a la izquierda y a San Honorato en el de la derecha, cuyas pinturas están consideradas como obras de Andrés de Vargas.

El renacentista Retablo Mayor se levanta sobre un sotabanco, contando con su correspondiente predela, dos cuerpos y un montante.

Las pinturas contenidas en el retablo parecen ejecutadas por el pintor genovés Bartolomé Matarana.

 

En la predela figuran unos ángeles que con unas cintas sujetan unas tarjetas, y en el centro una puertecilla de Sagrario con una pintura representando a Cristo.

El primer cuerpo está formado por cuatro columnas de orden corintio que encuadran sus tres calles, con el cuadro de la Venida del Espíritu Santo en el centro, y las pinturas de Santiago Apóstol y San Juan Bautista a los lados, más estrechos que el central.

El friso que descansa sobre las columnas posee unos bajorrelieves con figuras de pequeños ángeles jugueteando entre candelabros y festones mientras sostienen un jarrón de flores en el centro.

Detalle parcial del cuadro central de este primer cuerpo, con la representación de la Venida del Espíritu Santo que rodeado por una gloria de ángeles y en figura de paloma desciende sobre el Colegio Apostólico que se haya presidido por la Virgen y en actitud orante.

En el segundo cuerpo del retablo se hallan otras tres pinturas, con la representación del Entierro de Jesús en el centro, donde tras la figura yacente del cuerpo de Jesús situado en primer plano aparecen la Virgen, María Magdalena, María de Santiago y María Salomé, arrodilladas a los pies de Cristo, y a su cabecera, a la derecha de la Virgen, las de San Juan, Nicodemo y José de Arimatea.

A los lados y entre pilastras, con adornos de mascarones y grutescos están representadas las figuras sedentes de los Evangelistas San Juan y San Lucas con sus correspondientes símbolos.

En el montante del retablo, con arco de medio punto cortado por el recuadro central algo más elevado, se advierten ya los elementos propios de un primitivo barroquismo, con cuatro flameros que sirven de encuadre a las dos figuras laterales de los Evangelistas San Marcos y San Mateo, y la copia de la pintura del martirio de San Serapio cuyo original está descrito en el apartado (12) de esta Catedral. 

Se cierra en su parte superior dicho montante, en su recuadro central, con el escudo de armas de los Mendoza.

 

Escultura policromada en el montante del retablo correspondiente al Evangelista San Mateo entre dos flameros, sentado y con los pies apoyados sobre un taburete o reposapiés, y con su correspondiente atributo de un niño u hombre tras él.

Y en esta otra policromada escultura que corresponde a San Marcos en similar actitud a la anterior de San Mateo, aparece junto a su pie derecho su atributo del león.

Latitud: 40° 4' 43.374" N
Longitud: 2° 7' 46.4448" W