La torre, de planta cuadrada, se encuentra incrustada en el cuerpo de la iglesia, situada en uno de los ángulos del templo, sobre un elevado zócalo de mampostería reforzado en sus bordes con sillería. Consta de cuatro cuerpos separados por impostas molduradas. El primer cuerpo y parte del segundo quedan parcialmente embebidos por los pies de la iglesia en dos de sus lados, mientras que los cuerpos superiores se muestran exentos; no obstante, los otros dos lados de la torre sí son visibles desde el exterior del templo, apreciándose en su base el alto zócalo, los tres cuerpos (el inferior de mayor altura) y, por encima, el del campanario.
Este último cuerpo, destinado a campanario y reconstruido en el siglo XX, está construido íntegramente en sillería abujardada lisa y presenta un vano de arco de medio punto en cada frente. Se remata con una potente cornisa y una cubierta de teja a cuatro aguas. En el interior, una escalera recorre el perímetro de la torre hasta la sala de campanas, existiendo un espacio intermedio destinado antiguamente a la maquinaria del reloj.