ERMITA DEL SANTO CRISTO DE LA SALUD
La ermita responde fundamentalmente a un barroco popular del siglo XVIII, quedando su configuración actual vinculada directamente a las reformas y ampliaciones realizadas a mediados de dicha centuria.
En 1757, durante la visita pastoral del obispo obispo Flórez, se dejó constancia de que el edificio existente resultaba insuficiente para albergar a los fieles, por lo que el prelado autorizó la ampliación, previa obtención de la correspondiente licencia, hecho que pone de manifiesto tanto el crecimiento demográfico de la localidad como el profundo arraigo de la devoción al Santísimo Cristo de la Salud.
La construcción, ampliada poco después de dicha visita, es esencialmente dieciochesca. Posteriormente, en 1920, el exterior fue objeto de una reforma que consolidó su aspecto actual, especialmente en lo referente a los paramentos y al tratamiento unitario del encalado, dotando al edificio de la imagen que hoy presenta.
Desde entonces, el templo se ha conservado como uno de los principales referentes devocionales y patrimoniales del municipio.