Se trata de un Neocastillo, es decir, una construcción de nueva planta que no responde a una función militar histórica, sino que reinterpreta la arquitectura militar medieval con fines simbólicos, culturales y turísticos. Su valor no reside en la antigüedad del edificio, sino en su función social y en el papel representativo que desempeña en el entorno urbano. La obra, de carácter municipal, fue construida a finales del siglo XX e inaugurada en el año 2003.
El castillo se sitúa en el emplazamiento conocido como la Picota, ocupando el espacio donde se localizaba el antiguo cementerio municipal, en la zona más elevada del casco urbano. Esta posición dominante refuerza su carácter simbólico y paisajístico, al tiempo que permite amplias vistas sobre el término municipal.
El entorno ha sido acondicionado como área de paseo, favoreciendo la integración del recinto en la vida social y recreativa del municipio.
El recinto presenta una planta rectangular, delimitada por muros perimetrales almenados que reproducen el modelo formal de una fortaleza medieval. En cada una de las cuatro esquinas se alza un torreón de planta circular, reforzando visualmente la imagen defensiva del conjunto.