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Campillo de Altobuey: Convento de Nª Sª de la Loma

 

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA LOMA

 

El conjunto de Nuestra Señora de la Loma se define con propiedad como Santuario y antiguo Convento agustino recoleto. Su origen responde a una fundación municipal, destinada inicialmente a hospicio de caminantes, peregrinos y pobres, que evolucionó entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII hacia convento regular, quedando al cuidado de la Orden de los Agustinos Recoletos y vinculado al culto de la Virgen de la Loma, patrona local y comarcal.

Cronológicamente, la fundación se inicia en 1680, obteniéndose licencia real para la erección conventual en 1690, y concluyendo las obras principales en 1712. El proyecto y la dirección se atribuyen al fraile arquitecto agustino recoleto fray Pedro de San José (Pedro Ocaña). Desde el punto de vista estilístico, el conjunto se adscribe al Barroco, con especial desarrollo de la decoración de yeserías.

El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C.), con categoría de Monumento, por Decreto publicado en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha el 10 de julio de 2001.

El santuario, que presenta una volumetría compacta y horizontal, propia de los templos rurales de tradición tardo-renacentista, con pervivencias herrerianas y un barroco sobrio, se organiza como un gran prisma longitudinal correspondiente a la nave principal, al que se adosan volúmenes secundarios claramente jerarquizados. Destacan la marcada longitudinalidad del edificio y los muros que cierran el santuario, así como la espadaña y el cimborrio octogonal que se eleva sobre el crucero de la nave, los cuales actúan como hitos verticales del conjunto.

Fachada de acceso a la iglesia y al convento

Fachada correspondiente al convento

El antiguo convento se organizaba en torno a un antiguo patio claustral, hoy transformado en plaza de toros.

La fachada principal está ejecutada en sillería regular y se articula en dos niveles. El piso bajo presenta una portada adintelada, en cuyo dintel se labra el escudo agustiniano del corazón, flanqueada por otras dos puertas situadas a la derecha, resueltas mediante arcos escarzanos, así como por tres vanos rectangulares cegados. El piso superior se abre mediante diez huecos rectangulares y un pequeño óculo central. El alzado se remata con una cornisa corrida de molduración sencilla.

En el centro del antiguo claustro se conserva un pozo.

A la derecha de la imagen y como prolongación de la fachada, se dispone una puerta ejecutada en sillería, resuelta mediante arco carpanel, que da acceso a un jardín correspondiente a la antigua huerta histórica del convento, delimitada por una tapia perimetral.

La iglesia se adosa al convento por su flanco norte y presenta una mayor riqueza formal. Su fábrica combina sillería en los elementos estructurales, predominante en la fachada principal, y mampostería en los paramentos, con cubierta a dos aguas. La fachada o imafronte, orientada a poniente, se resuelve en línea recta y se organiza volumétricamente en tres cuerpos escalonados en altura, correspondiendo el central a la nave y los laterales al nivel de las tribunas interiores.

El acceso se dispone mediante un vano central de medio punto, permaneciendo cegados los vanos laterales.

La fachada principal se articula compositivamente en cuatro registros superpuestos. El registro inferior presenta tres hornacinas aveneradas con escultura exenta. El segundo está presidido por el escudo agustiniano, flanqueado por los vanos del coro. El tercero incorpora relieves de simbología mariana (anagrama, sol y luna). El registro superior se remata con una cruz central, flanqueada por pináculos de sección triangular rematados por bolas, en las que figura la fecha de 1707, dispuestos entre cuatro cartelas con inscripciones labradas.

La iglesia se remata mediante una elegante espadaña barroca de sillería, organizada en dos cuerpos superpuestos y un remate superior, separados por cornisas molduradas.

El primer cuerpo, de mayor anchura, presenta tres vanos de medio punto destinados a campanas, dispuestos de forma simétrica. El vano central alberga una campana de bronce suspendida de yugo metálico, mientras que los laterales permanecen actualmente vacíos. Los huecos se resuelven mediante dovelas de sillería y se encuadran con pilastras de sección rectangular, de escasa decoración. Inmediatamente bajo la cornisa que separa este cuerpo del superior se desarrolla un friso ornamental de carácter geométrico, labrado en la propia sillería, compuesto por la alternancia regular de motivos romboidales y rectangulares rehundidos.

El segundo cuerpo, de menor anchura y retranqueado respecto al inferior, repite el esquema compositivo mediante dos vanos de medio punto, igualmente encuadrados por pilastras laterales y rematados por una cornisa moldurada.

El conjunto se corona con un remate articulado en torno a un cuerpo central elevado, a modo de pedestal, sobre el que se alza un pináculo troncopiramidal rematado por bola y culminado por una cruz de hierro forjado. A ambos lados del eje central se disponen frontones curvos partidos, flanqueados por pináculos laterales de sección piramidal, igualmente rematados por bolas pétreas.

Después de atravesar un nártex, pórtico o atrio de acceso a la iglesia, donde se disponen dos pequeñas dependencias auxiliares con sendos vanos rectangulares enrejados que permiten la contemplación del templo sin acceder a su interior, y una puerta de cuarterones de doble hoja, el espacio interior se organiza en una planta de nave única dividida en cinco tramos mediante arcos formeros, a los que se añade un sexto tramo correspondiente al presbiterio, de testero recto.

Vista del coro, ubicado a los pies del templo, desde la perspectiva de la cabecera.

Los paramentos interiores destacan por su profusa decoración de yeserías policromadas, concentradas especialmente en cornisas, arcos y cúpula, configurando un programa iconográfico de fuerte contenido simbólico, vinculado a la exaltación de San Agustín y de la Virgen de la Loma

La nave se cubre con bóvedas de arista y presenta cuatro capillas laterales por cada lado, abiertas mediante arcos de medio punto. Sobre ellas discurre un nivel de tribunas con celosías, que recorre nave, crucero y presbiterio.

En el crucero se eleva una cúpula semiesférica sobre pechinas, con anillo cupular y tambor octogonal al exterior.

Imágenes interiores de la cúpula sobre el crucero tomadas desde diferentes perspectivas

Vista exterior de la cúpula, cuya cubierta a ocho aguas se corona con pináculos piramidales y una cruz metálica en la cima.

Pinturas realizadas en el año 1905 sobre las pechinas de la cúpula.

Ornamentación a modo de capiteles sobre los pilares reforzados o machones situados en las esquinas del crucero, que soportan las trompas y pechinas de la cúpula.

San Agustín es simbolizado con el águila porque se le conocía como el “Águila de Hipona”, en alusión a la profundidad y elevación de su pensamiento. El águila, ave capaz de mirar al sol sin deslumbrarse, representa esa capacidad intelectual y espiritual. Por este motivo, aparecen águilas en distintos puntos del templo, como es el caso de las situadas sobre los pilares que sostienen la cúpula, donde se representan junto a los símbolos de los cuatro evangelistas.

Las capillas laterales, de reducidas dimensiones, estuvieron dedicadas a diversas advocaciones agustinianas y pasionistas (San Agustín, San Cristóbal, Virgen de la Soledad, Jesús Nazareno, Virgen de los Dolores, entre otras). Algunas conservan restos pictóricos en sus bóvedas y otra mantiene el cerramiento con rejas de barrotes torneados, elemento que originalmente poseían todas ellas. En otras se localizan enterramientos.

En los brazos del crucero se disponen dos retablos: el situado en el lado izquierdo del crucero está dedicado al Santo Niño Napolitano y fue utilizado tradicionalmente como altar del comulgatorio. Esta devoción llegó a la localidad a través de los agustinos recoletos, en un contexto de especial veneración popular al Niño Jesús. El retablo se compone de cuatro columnas salomónicas y elementos ornamentales rehechos a partir de documentación fotográfica antigua. Originalmente contó con dos lienzos laterales, hoy desaparecidos.

Frente a él, en el lado derecho del crucero, se encuentra otro retablo manierista del siglo XVI, procedente de una ermita.

Cabecera de la iglesia, presidida por el Retablo Mayor en el centro, con una puerta a la izquierda de la imagen que da acceso a la sacristía y otra a la derecha que comunica con el camarín de la Virgen. Todo el conjunto se encuentra precedido por un púlpito, y se aprecia parcialmente la presencia de los retablos laterales anteriormente descritos.

El Retablo Mayor, de gran envergadura y cuerpo único, pertenece al barroco tardío, dentro del estilo churrigueresco, y destaca por su gran riqueza decorativa. Está tallado en madera de pino, dorado y policromado, y ocupa por completo el testero del presbiterio, alcanzando la bóveda. Presenta calles laterales y un ático rematado, cuya arquitectura se articula mediante seis columnas salomónicas que estructuran un marcado desarrollo vertical, combinadas con estípites y una abundante labor de talla. La composición se organiza en sotabanco y predela con relieves alusivos a la espiritualidad agustiniana, dos cuerpos de rica mazonería y una hornacina central destinada a la Virgen de la Loma, culminando en un ático semicircular.

El sotabanco está decorado con relieves vegetales y guirnaldas, y la predela contiene relieves en los que se narran escenas relacionadas con la Virgen y con la Orden agustiniana. Esta parte sirve de conexión entre la base del retablo y las imágenes principales, integrando la iconografía y destacando la devoción mariana.

Detalles del sotabanco y la predela

La calle central del cuerpo principal del retablo es la más destacada y se encuentra compartimentada en tres focos: el camarín de la Virgen, con un angelote en cada enjuta del arco, la hornacina de San José y el sagrario. Está enmarcada por dos columnas salomónicas principales, apoyadas sobre plintos oblicuos. Las calles laterales se articulan mediante columnas salomónicas en un lado y estípites con figuras antropomorfas de cuerpo entero sobre ellos; en cada intercolumnio aparece un angelote, a modo de atlante, que sirve de soporte a un pedestal sobre el que reposan figuras.

Detalles del cuerpo principal

El ático repite el esquema de tres calles, separadas por columnas salomónicas y rematadas semicircularmente. La calle central estaba probablemente ocupada por un calvario, mientras que las laterales incluyen símbolos de la Orden.

Adosado al pilar reforzado de la esquina del crucero, en el lado de la Epístola, se encuentra un púlpito elevado al que se accede mediante una sencilla y estrecha escalera con peldaños de madera, concebida para permitir un acceso discreto del predicador.

La caja del púlpito tiene forma circular y sobresale del muro. Está cerrada por una barandilla de hierro forjado, de color oscuro, compuesta por barrotes verticales torneados y rematada por un pasamanos continuo.

En la parte frontal superior destaca un atril metálico, también de hierro forjado, destinado a sostener el libro de lecturas o el texto del sermón. Dicho atril, de forma cuadrangular, presenta en su interior volutas decorativas y formas curvas que configuran el anagrama de Ave María, compuesto por las letras A y M entrelazadas, emblema mariano de uso universal.

El suelo del púlpito se apoya sobre una base sólida integrada en el pilar. En la parte inferior, un elemento de soporte vertical contribuye a sostener el peso del conjunto y refuerza su estabilidad estructural.

Detrás del altar mayor y accesible desde el interior del templo, se abre la llamada Sala del Trasaltar, sobre el que se encuentra el camarín de la Virgen.

Hay que indicar que hacia el lateral derecho de esta Sala del Trasaltar se desarrolla otra gran sala longitudinal, (imágenes que se muestran a continuación) orientada de oeste a este y formada por dos espacios consecutivos: el primero como prolongación directa del trasaltar, accesible a través de un grandioso arco medieval de medio punto, y el segundo, más alargado, al que se accede mediante un arco más peraltado.

En la sala del trasaltar y en ambas alas del lateral derecho se exponen actualmente muestras recogidas en la población sobre arqueología industrial, así como exposiciones de pinturas y obras de arte realizadas en la población.

En la imagen superior de esta Sala del Trasaltar, se observa en primer plano a la izquierda, el vano de acceso a ella desde la cabecera mayor de la iglesia. Al fondo se sitúa el camarín de la Virgen, elevado respecto al nivel del suelo.
En este salón se ha instalado parte de la exposición dedicada a la arqueología industrial de la población
, aprovechando un espacio diáfano que en origen formó parte del conjunto conventual.

En las imágenes inferiores, se aprecia a la izquierda, el muro situado justo detrás del altar mayor, observado desde el interior de este salón del trasaltar. En la parte superior se localiza el vano de acceso al camarín de la Virgen, flanqueado por dos puertas de comunicación con el altar del templo. Bajo la puerta del camarín se abre un pequeño vano de función auxiliar. Y la imagen inferior derecha corresponde a la bóveda de media naranja sobre pechinas que cubre el espacio central del trasaltar.

Vista desde el salón del trasaltar hacia la sala cuadrada contigua, inicio del espacio longitudinal del lateral derecho. A la derecha se observa el acceso, procedente de la cabecera del templo, a la Sala del Trasaltar, desde donde se ha tomado esta imagen.

De frente se dispone la exposición de arqueología industrial, enmarcada por el primero de los dos grandes arcos medievales, mientras que a la izquierda se abre el arco más peraltado, que comunica con el espacio más alargado del conjunto, continuación natural de esta nave lateral.

Esta otra imagen corresponde al espacio más alargado y de planta rectangular, al que se accede a través del arco peraltado, similar al que se aprecia casi al fondo de la imagen. En este ámbito se exponen diversos cuadros de pintura realizados por artistas de la localidad.

En la planta superior del conjunto, con acceso desde el comienzo de la nave de la iglesia, se localiza actualmente un Museo con diversas secciones dedicadas a la historia, el arte y la religiosidad popular vinculadas a Campillo, cuyo contenido se presenta a continuación.

El espacio de acceso al recorrido museístico se inicia en la antigua capilla dedicada a la Virgen de la Soledad, la primera de las capillas de la iglesia al entrar a la nave desde el exterior, en el lado del Evangelio. En ella se encuentran la puerta y la escalera de acceso al coro alto y al actual Museo Histórico y Etnográfico. Asimismo, en este espacio se conservan lápidas romanas, piezas de piedra labrada y testimonios del oficio tradicional de los picapedreros locales.

La primera sala está dedicada a la historia de Campillo de Altobuey y reúne materiales arqueológicos ibéricos y romanos procedentes de hallazgos casuales. Destacan la recreación de una escuela rural del siglo XX y un audiovisual que explica el origen histórico del topónimo Campillo de Altobuey, así como el papel estratégico del lugar como enclave de paso. La colección se completa con piezas de devoción popular, textiles, cerámicas funerarias y objetos procedentes del antiguo convento.

La segunda sala ocupa el antiguo coro alto, desde el que se contempla la nave de la iglesia y el retablo mayor. En este espacio se expone una selección de ornamentos litúrgicos de los siglos XVIII y XIX, que reflejan la importancia del culto y las conexiones de la orden agustiniana con otros territorios, como Filipinas.

La tercera sala recrea el hogar tradicional, con una ambientación doméstica que muestra utensilios de cocina, mobiliario popular y objetos vinculados a la vida cotidiana, ilustrando los profundos cambios experimentados en las formas de vida rurales durante el último siglo.

La cuarta sala está dedicada a la etnología y se organiza en ámbitos temáticos que abordan el cultivo del azafrán, la matanza del cerdo, la producción de aceite, la alfarería local, la agricultura cerealista, la apicultura y otros oficios tradicionales. Destacan la amplia colección de cerámica procedente de las propias bóvedas del convento, reutilizada históricamente como material constructivo, así como los audiovisuales que documentan oficios hoy desaparecidos.

El recorrido culmina en la sala del trasaltar, descrita ya anteriormente y dedicada a la arqueología industrial, donde se exhiben fraguas, máquinas tradicionales y herramientas de los siglos XVIII al XX, junto a elementos arquitectónicos medievales reutilizados, como el gran arco de una primitiva ermita.

 

 

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Enlace para acceder a las otras 2 páginas de esta web sobre Campillo de Altobuey:

- Iglesia Parroquial de San Andrés: https://elarteencuenca.es/blog/iglesia/campillo-de-altobuey-iglesia-de-s...

- Ermitas de la Trinidad y del Santo Cristo: https://elarteencuenca.es/blog/ermita/campillo-de-altobuey-ermitas-de-la...

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