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Carboneras de Guadazaón: Panteón Marqueses de Moya

 

PANTEÓN DE LOS MARQUESES DE MOYA

 

La iglesia-panteón de los Marqueses de Moya es el único resto conservado del antiguo Convento de Santa Cruz, fundado en el año 1500 en Carboneras de Guadazaón por don Andrés de Cabrera y doña Beatriz de Bobadilla, primeros marqueses de Moya y figuras clave del entorno político de los Reyes Católicos.

El templo fue concebido desde su origen como panteón familiar del linaje y como iglesia conventual de la Orden de Predicadores (dominicos), a quienes se encomendó la fundación.

El convento alcanzó una notable relevancia religiosa y cultural, especialmente durante el siglo XVIII, cuando fue sede de un Estudio General de Filosofía tomista y Teología. Sin embargo, tras la desamortización del siglo XIX y los conflictos bélicos posteriores, el conjunto conventual quedó arruinado y desapareció casi por completo, conservándose únicamente la iglesia-panteón.

En su interior se mantienen los sepulcros de sus fundadores, reforzando su carácter funerario y representativo del linaje.

El inmueble fue declarado Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional por Real Decreto en 1981, publicado en el Boletín Oficial del Estado, y en la actualidad se encuentra protegido con la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC).

 

Exteriormente, la iglesia presenta una fábrica sobria y de marcada verticalidad, acentuada por la altura de sus naves. Los paramentos se ejecutan en mampostería regular, reservándose la sillería para los elementos estructurales y singulares, tales como esquinales, vanos, contrafuertes, cornisas y componentes decorativos de la fachada principal.

La cabecera y el transepto se articulan mediante un sistema de contrafuertes destinados a absorber los empujes generados por las bóvedas interiores.

Los paramentos laterales de la nave conservan, en su parte superior, una alineación de canes que soportan el alero; asimismo, una cornisa pétrea continua, ornamentada con bolas, recorre perimetralmente el transepto y la cabecera, constituyendo este último un elemento distintivo del gótico isabelino.

Imágenes del alero sobre canes y de la cornisa con bolas

Al fondo de uno de los laterales del edificio se conserva una doble espadaña, vestigio de las antiguas estructuras conventuales hoy desaparecidas.

La fachada principal, situada a los pies del templo y ejecutada íntegramente en sillería, alberga una magnífica portada gótico-isabelina, uno de los elementos más sobresalientes del conjunto.

Sobre la portada se abre un óculo, también realizado en sillería, que ilumina el coro alto del interior del edificio.

El hastial, rematado en forma triangular, se adapta a la cubierta a dos aguas y decora su frontón con una cornisa pétrea ornamentada con un perlario de bolas abulenses, así como con pináculos piramidales rematados por bolas en los ángulos, tanto en el ápice central como en los extremos laterales.

La puerta se compone de dos vanos de acceso con arcos carpaneles, separados por un parteluz, todo ello enmarcado en un gran arco de medio punto con arquivoltas y tímpano liso, a su vez inscrito dentro de un arco conopial y dos pináculos laterales.

La portada se enriquece con una decoración heráldica, en la que aparecen los escudos de los Reyes Católicos y del Marqués.

Imágenes con detalles de la portada

El interior del templo responde a una planta de cruz latina, con una sola nave dividida en cuatro tramos, crucero poco pronunciado y cabecera de testero plano. Las bóvedas de crucería gótica originales se conservan en la capilla mayor y en el crucero, con nervaduras bien definidas y escasas alteraciones.

El resto de la nave fue reformado en el siglo XVIII por el arquitecto Martín de Aldehuela, quien recubrió muros, pilastras y cubiertas con yeserías y bóvedas de lunetos, generando un estucado de notable calidad y gran unidad estética. Una cornisa interior lisa y escalonada recorre la parte superior de los muros, sobre la que se abren vanos ocultos que aportan iluminación al interior. El pavimento conserva losas originales de piedra de pequeño formato.

Imágenes del interior

Imágenes de las bóvedas

 

El carácter funerario del edificio se concentra en el crucero, junto a la capilla mayor, donde se sitúan los sepulcros de los fundadores, don Andrés de Cabrera y doña Beatriz de Bobadilla. Estos enterramientos, integrados en el pavimento mediante losas sepulcrales, subrayan el papel del templo como panteón dinástico.

A los pies del templo se sitúan el coro alto y el sotacoro.

 

Enlace en esta web para poder contemplar ocho óleos sobre tabla, originarios del retablo existente en esta Iglesia-Panteón, atribuidos al maestro renacentista Juan de Borgoña y datados en los primeros años del siglo XVI, que actualmente se exhiben en el Museo Diocesano de Cuenca: https://elarteencuenca.es/blog/museo/museo-diocesano-sala-4

 

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Enlace para acceder a las otras 2 páginas de esta web sobre Carboneras de Guadazaón:

- Iglesia Parroquial de Santo Domingo de Silos: https://elarteencuenca.es/blog/iglesia/carboneras-de-guadazaon-iglesia-d...

- Castillo de Aliaga: https://elarteencuenca.es/blog/castillo/carboneras-de-guadazaon-castillo

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