El arte en Cuenca

Logotipo

Garaballa: Santuario de Tejeda

 

SANTUARIO DE TEJEDA

 

El Santuario de Nuestra Señora de Tejeda ha sido, a lo largo de los siglos, un destacado punto de referencia espiritual, capaz de congregar en determinadas fechas a numerosos devotos procedentes de distintos lugares. Su historia está profundamente ligada a la veneración de la Virgen de Tejeda, una de las advocaciones marianas más antiguas y arraigadas de la comarca.

Según la tradición, la imagen de la Virgen fue hallada el 14 de agosto de 1205 sobre un árbol de tejo, junto a una cueva situada cerca del río. A raíz de este suceso, el entonces obispo San Julián autorizó la edificación de una iglesia y un monasterio, que fueron fundados en 1207 por monjes trinitarios.

El primer convento sufrió graves daños en 1516 a causa de una gran riada que terminó por arrasarlo. Este hecho obligó a levantar un nuevo conjunto monástico en su actual ubicación, a cuyo alrededor se fue desarrollando el núcleo urbano de Garaballa. Desde entonces, el santuario vivió una etapa de gran auge, marcada por el incremento de peregrinaciones y la creciente devoción popular.

Las obras más importantes de la iglesia actual se desarrollaron entre 1574 y 1581. En ese periodo, el maestro de obras turolense Domingo Lazcano firmó la escritura de finalización de la cubierta de la bóveda, el antiguo camarín y el claustro, aunque todavía quedaban pendientes los trabajos decorativos y de acabado. En ese mismo momento se trasladaron desde el antiguo convento el Santísimo y la imagen de la Virgen a su nueva ubicación. La edificación del santuario se realizó de forma progresiva, adaptándose a las posibilidades económicas de cada etapa, y cuenta con dos claustros.

Los alrededores del monasterio también conservan vestigios de gran valor histórico. Entre ellos destacan una cueva con restos de la Edad del Bronce, los restos de una fortaleza que tuvo ocupación musulmana y carlista, así como un antiguo molino papelero propiedad de los trinitarios, que comenzó a funcionar en 1756 y tuvo notable importancia en su época.

Tras la desamortización del siglo XIX, el convento quedó abandonado y, con el paso del tiempo, fue destinado a diversos usos. A lo largo de su historia ha desempeñado funciones tan variadas como monasterio, posada, hostería, residencia e incluso ha tenido determinados aprovechamientos de carácter religioso y comercial.

En la actualidad, una de las celebraciones más significativas vinculadas al santuario tiene lugar el 8 de septiembre, cuando se organiza una romería muy popular hasta la localidad de Moya, en la que participan municipios de las provincias de Cuenca, Teruel y Valencia, manteniendo viva una tradición de profunda raigambre cultural y religiosa.

Imágenes del exterior del Monasterio

En la imagen del muro orientado al mediodía se distinguen, a la izquierda, una portada con el arco tapiado y, a la derecha, una puerta de acceso adintelada.

En la imagen de la izquierda, correspondiente a la portada, se aprecia, en el cuerpo inferior tapiado, una ventana enrejada flanqueada por dos pilastras cajeadas y rematada por una cornisa, bajo la cual se dispone un arco de medio punto de platabandas. En el cuerpo superior se mantiene la continuidad de las pilastras y la cornisa, que enmarcan un balcón central. El conjunto se corona con un frontón adornado con pináculos piramidales laterales y un pináculo central, de bola, más elevado, bajo el cual se halla esculpida una cruz trinitaria.

La imagen de la derecha muestra el detalle de la parte superior del arco, en cuyas enjutas aparecen labradas sendas cruces trinitarias inscritas en sendos círculos, así como la inscripción AVE MARÍA sobre la clave del arco y, por encima de ella, la fecha correspondiente al año 1689.

La otra portada, adintelada y construida con sillares, situada junto a la anterior y que presenta sobre la clave del arco un escudo trinitario, muestra por encima una cornisa de banda denticulada. Sobre esta se abre, en el piso superior, una gran balconada apoyada sobre ménsulas, con dos puertas separadas entre las cuales se dispone un retablo de azulejos pintados que representa la aparición de la Virgen sobre un tejo a un pastor.

La imagen de la derecha presenta un escudo labrado en cuyo interior, mediante un medallón ovalado, aparece el símbolo de la Orden de los Trinitarios, con una cruz patada en su centro, dispuesta en vertical y de color rojo, superpuesta a la horizontal. Bajo el escudo figuran dos fechas superpuestas una sobre la otra: 1634 y 1670.

El edificio conserva dos claustros de estilo barroco, de configuración diferente. Uno de ellos presenta planta cuadrangular y muestra, en su nivel inferior, una arquería de medio punto sustentada sobre pilastras de sillería; el otro está formado por dos cuerpos muy alargados, organizados en dos alturas separadas por una imposta continua.

En la imagen se observa que la planta inferior de estas alas alargadas presenta arquerías de medio punto, actualmente cegadas, en cuyos vanos se abren ventanas rectangulares enrejadas. La planta superior del lateral izquierdo muestra vanos semicirculares, mientras que la del frente presenta ventanas rectangulares.

Asimismo, se aprecia de frente la portada principal de acceso al santuario y, sobre ella, el frente de la nave, presidido por un amplio ventanal y un óculo superior, junto a la torre campanario.

La portada de la iglesia del santuario se compone de una puerta de acceso bajo arco de medio punto, con arquivoltas de platabandas sobre jambas cajeadas. Sobre el conjunto se dispone una hornacina que alberga la imagen de la Virgen.

La portada queda enmarcada por pilastras cajeadas rematadas con pináculos y, por encima del arco, se desarrolla, entre una moldura y una cornisa a modo de arquitrabe, la inscripción AVE MARÍA, con una cruz patada interpuesta entre ambas palabras.

Sobre la hornacina avenerada que cobija la imagen de la Virgen con el Niño aparece la inscripción AÑO AVEMARÍA 1684, que señala la fecha de ejecución.

La iglesia presenta planta de cruz latina, con cabecera rectangular, nave única de cuatro tramos y un amplio crucero que refuerza esta disposición. Los tramos están marcados por pilastras con capiteles corintios y una moldura clásica que recorre las naves a la altura de la imposta. Tanto la nave como el crucero, sus brazos y la cabecera se cubren con bóvedas de crucería con nervaduras y claves. La decoración interior fue enriquecida en el siglo XVIII con ornamentación de estilo rococó.

El conjunto conserva en muy buen estado sus retablos, destacando el del altar mayor, de estilo barroco, realizado en el siglo XVII, que preside la capilla mayor con la talla de la Virgen de Tejeda en el centro. Esta imagen es una réplica de la original, destruida en un incendio en el año 1927. En los brazos del crucero y en la nave se conservan igualmente otros retablos barrocos y churriguerescos de gran valor artístico.

La planta del edificio presenta un ligero desvío, realizado a propósito en su construcción para poder conmemorar la aparición de la Virgen de Tejeda. De esta manera, el día 14 de agosto de cada año, a las 20:19 horas, el sol atraviesa una ventana en la cara del poniente, iluminando la sagrada imagen, colocada en el retablo mayor.

Vista del interior desde la cabecera, con el coro alto a los pies del templo y los restos del órgano.

En cada lateral de la nave se dispone un retablo dorado, ambos a juego, adosados en bisel al rasgado del muro, con hornacina que alberga una imagen y, en el ático, un lienzo.

El púlpito, dorado con gofrado (marcado en relieve sobre la superficie), formado por tribuna y tornavoz, visto desde dos perspectivas diferentes

Los dos laterales del crucero exhiben sendos cuadros

En esta imagen se aprecian tres retablos de madera dorada: el barroco del altar mayor, situado en la cabecera, y los dos laterales barroco-churriguerescos dispuestos en los brazos del crucero.

A los dos retablos laterales, datados en la segunda mitad del siglo XVIII, se les denomina “pendant” (compañeros diseñados para funcionar juntos), ya que fueron concebidos para ser contemplados de manera conjunta, debido a su disposición simétrica en el crucero del santuario.

Se componen de sotabanco, predela con sagrario, un primer cuerpo que alberga una figura escultórica y un ático que contiene un lienzo. El conjunto se remata con un frontón curvo decorado con una lúcida ornamentación vegetal de hojarasca.

Detalles del sotabanco de mármol del retablo de la izquierda, situado en el lado del Evangelio (similar en ambos retablos).

Predela y frontal del sagrario del retablo dispuesto en el lado del Evangelio.

El primer cuerpo alberga, en su hornacina con arco de medio punto, la figura escultórica del titular, que queda enmarcada lateralmente entre estípites y columnas salomónicas dispuestas en un plano posterior.

El ático del retablo contiene un lienzo.

Predela y frontal del sagrario del lado de la Epístola.

Predela y primer cuerpo de dicho retablo dispuesto en el lado de la Epístola.

Ático de este retablo con otro lienzo.

El retablo del Altar Mayor, el más antiguo de la iglesia, es una obra de la primera mitad del siglo XVII, mientras que la hornacina central con el camarín de la Virgen data de comienzos del siglo XVIII.

El retablo, que se emplaza sobre un sotabanco, se compone de predela, dos cuerpos y ático.

Frontal del basamento del retablo

Predela del retablo

Entre otras pinturas, en la predela figuran escenas del Nacimiento de Cristo y la Adoración de los Reyes Magos.

Los dos cuerpos del retablo cuentan con tres calles principales que albergan pinturas entre columnas torsas estriadas.

En el primer cuerpo aparecen lateralmente, entre columnas, las representaciones de la Anunciación y la Visitación de la Virgen.

En la calle central se dispone una hornacina en la que se emplaza el camarín de la Virgen.

Detalles del primer cuerpo del retablo

Imagen del segundo cuerpo del retablo

Detalles de las imágenes del segundo cuerpo

Imagen del ático del retablo

Bóveda de la cabecera del templo sobre el altar mayor

 

Tanto la nave como el crucero, sus brazos y la cabecera, están cubiertos por bóvedas nervadas de crucería, decoradas con pintura de estilo rococó en el siglo XVIII.

Bóvedas del crucero y sus brazos.

Bóvedas de la nave vistas desde la cabecera y desde los pies del templo.

Coro alto, ventana en óculo y restos del órgano.

Óculo con ventana en su interior por donde entra iluminación al interior del templo.

Restos del órgano

Detrás de la capilla mayor se encuentra el camarín de la Virgen, de planta cuadrada, cubierto con bóveda de media naranja sobre pechinas, con pintura y linterna. A ambos lados se disponen dos ambientes alargados: uno destinado a exvotos y otro que sirve de sacristía, ambos cubiertos con bóvedas de cañón con lunetos.

 

&&&&&&&&&&&&&&&&

 

TEJEDA LA VIEJA:

Cueva de la Virgen

Tal y como se indicaba anteriormente en la presentación del actual Santuario de Tejeda, en sus alrededores también se conservan vestigios de gran valor histórico. Este paraje, denominado Tejeda la Vieja, comprende la Cueva de la Virgen, las ruinas de un molino papelero, la cueva del Risco (con restos de ocupación desde la Edad del Bronce) y los restos de un castillo medieval (este último mostrado en otra página de esta web como Castillo de Tejeda la Vieja:  https://elarteencuenca.es/blog/castillo/garaballa-castillo-de-tejeda-la-...)

Según la tradición, el primer santuario de Tejeda se construyó muy cerca del lugar donde se produjo la aparición de la Virgen al pastor Pedro, a comienzos del siglo XIII.

La tradición popular sitúa la aparición en un árbol, mientras que otras crónicas la describen como una aparición o hallazgo en una cueva.

Tras conocerse el hecho, el obispo de Cuenca informó al rey y solicitó ayuda a san Juan de Mata, fundador de la Orden Trinitaria, quien envió al religioso Guillermo Escoto para fundar el primer convento en aquel lugar.

Como ocurre en muchos santuarios marianos, el templo se levantó en un entorno natural apartado, junto al río Ojos de Moya, edificándose una primera ermita poco después de la aparición o del hallazgo, en un paraje que ya las fuentes antiguas describen como estrecho, sombrío y propenso a las inundaciones. Por este motivo, con el paso del tiempo, el convento sufrió numerosos daños causados por las riadas.

La fecha más aceptada para la construcción del primer santuario es el año 1207, con el apoyo del obispo san Julián de Cuenca y la colaboración de los vecinos de las localidades cercanas. El conjunto conventual debió de ser modesto, aunque se sabe con certeza que contaba al menos con un claustro.

En 1516, una gran inundación destruyó por completo la iglesia y el convento. Más tarde, en el siglo XVIII, los restos del antiguo edificio se reutilizaron para construir un molino de papel en la otra orilla del río, y el solar original terminó convirtiéndose en huerto.

 

Restos del antiguo molino

Cueva del Risco

 

 

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

 

Enlaces para acceder a cada una de las otras páginas restantes que figuran sobre Garaballa en esta web:

-Iglesia de San Sebastián:  https://elarteencuenca.es/blog/iglesia/garaballa-iglesia-de-san-sebastian

-Castillo de Tejeda la Vieja:  https://elarteencuenca.es/blog/castillo/garaballa-castillo-de-tejeda-la-...

Latitud: 39° 48' 58.9176" N
Longitud: 1° 22' 35.868" W

El Arte en Cuenca - Nota legal