El arte en Cuenca

Logotipo

Salvacañete: Castillo de Torrefuerte

 

CASTILLO DE TORREFUERTE

 

El castillo de Torrefuerte, situado en el término de Salvacañete, se levanta en un valle que desde la antigüedad fue lugar de paso entre Aragón y La Mancha. Ya en época prerromana existía un camino utilizado por pueblos celtibéricos, como demuestra el hallazgo de un tesoro religioso de más de cien piezas de plata datadas entre los siglos III y I a. C. Posteriormente, los romanos aprovecharon esta ruta para construir la Vía XXXI del Itinerario de Antonino, que comunicaba Carthago Nova con Complutum, situándose en este valle la posible mansio romana llamada Agiria.

Durante la Edad Media, el camino continuó utilizándose y, debido a su valor estratégico, es probable que en el lugar del actual castillo existiera una atalaya islámica para vigilar la frontera entre los territorios musulmanes y Castilla. La zona era rica en pastos, madera, agua y tierras fértiles, lo que la convertía en un enclave importante para el control del territorio. Con el avance cristiano y el auge de la ganadería trashumante en los siglos XIV y XV, la región adquirió gran relevancia por el comercio de la lana, especialmente hacia Flandes, lo que favoreció la construcción de fortalezas para proteger los caminos y las cañadas.

El castillo aparece documentado desde el siglo XIII con el nombre de Torrefuerte de las Veguillas de las Truchas, dominando las vegas del río Cabriel y del río Masegar. Sus primeros señores fueron los Ruiz de Castilblanque, linaje procedente de Aragón que recibió estas tierras tras la repoblación cristiana. A finales del siglo XIV, el señorío pasó a la familia Alarcón por el matrimonio de Elvira Ruiz de Castilblanque con Fernán Ruiz de Alarcón, iniciándose una larga etapa de dominio de este linaje.

Durante los siglos XV y XVI, la fortaleza fue destruida y reconstruida en varias ocasiones debido a conflictos nobiliarios y guerras, destacando especialmente la reedificación realizada por Lope de Alarcón y, más tarde, la construcción de una torre defensiva atribuida a Diego de Alarcón. El castillo permaneció ligado a importantes familias nobles, como los Carrillo, Albornoz, Mendoza o Silva, conservando su función como centro de control de dehesas y rutas ganaderas.

En el siglo XVIII el lugar pertenecía a los condes de Siruela y Valverde y, con el fin del régimen señorial en el siglo XIX, la propiedad pasó a manos privadas. Durante las guerras carlistas el castillo fue ocupado por tropas de dicho bando. A finales del siglo XIX Torrefuerte era ya un pequeño núcleo con pocos habitantes.

En el siglo XX la finca cambió varias veces de dueño hasta que, en 1992, fue adquirida por una empresa que restauró la fortaleza y la adaptó como vivienda, conservando así este castillo que resume siglos de historia ligada al control de caminos, la ganadería y la nobleza castellana.

El castillo de Torrefuerte es actualmente una propiedad privada y no puede visitarse en su interior, ya que se encuentra habitado. No obstante, su silueta puede contemplarse desde cierta distancia, especialmente desde un mirador situado sobre el caserío del Portillo, desde donde se domina el valle en el que se alza la fortaleza. Se localiza al norte del término municipal de Salvacañete, junto al límite provincial entre Cuenca y Teruel, en plena sierra del Escornadero. El edificio se levanta sobre un montículo formado por un afloramiento rocoso que sobresale en el centro de un amplio valle de gran altitud, lo que refuerza su carácter estratégico y defensivo.

La fortaleza se encuentra dentro de una extensa finca particular, completamente vallada, a unos quince kilómetros de la localidad de Salvacañete. El acceso se realiza desde la carretera nacional 420 en dirección a Teruel, tomando un desvío hacia El Cañigral y continuando por pistas rurales hasta llegar a la entrada del recinto. Desde las inmediaciones también es posible observar el castillo desde distintos puntos elevados del entorno, lo que permite apreciar su imponente presencia sobre el paisaje.

A lo largo de su historia, la fortaleza ha recibido diversos nombres, como Las Veguillas, Las Veguillas de las Truchas, Torrefuerte de las Veguillas o simplemente Torrefuerte, denominación que se generalizó a partir del siglo XIX. El conjunto se caracteriza por la gran torre principal de planta en forma de D, elemento dominante del castillo, similar a las existentes en otras fortalezas de la zona y propia de construcciones del siglo XV adaptadas al uso de la artillería. Esta torre sobresale claramente por encima del resto del recinto y debió desempeñar la función de torre del homenaje.

En la restauración realizada a finales del siglo XX, se elevó la altura de la torre, de los lienzos de muralla y de los cubos defensivos, intentando aproximarse a su aspecto original, aunque manteniendo la planta primitiva. Para adaptar el edificio a su uso actual, se añadieron algunos elementos constructivos que no existían en época medieval, y se eliminaron construcciones adosadas que habían servido como viviendas agrícolas o dependencias ganaderas. Estas edificaciones, situadas junto a los lados este y oeste del castillo, formaban parte de un pequeño poblado hoy desaparecido.

La planta del castillo presenta una forma irregular adaptada al relieve rocoso. Desde la torre principal, situada al oeste, parte el recinto amurallado hacia el sur y el este, para cerrarse después por el norte formando un espacio trapezoidal. Los muros no siguen una alineación uniforme, sino que se ajustan al terreno, lo que da al conjunto un aspecto singular. En origen, la muralla no llegaba a cerrar completamente el recinto alrededor de la torre, utilizándose el propio torreón como parte de la defensa. En la restauración moderna, se añadió un lienzo de menor altura para completar el cierre del recinto, creando un espacio interior continuo.

El castillo está construido principalmente con sillarejo de tono dorado, reservándose los sillares para esquinas, puertas, ventanas y troneras. La muralla cuenta con ocho cubos defensivos de gran altura, distribuidos de forma irregular, y recorridos por una moldura semicircular que decora parte de los lienzos. Todos los elementos del recinto se rematan con almenas y terrazas defensivas. La fortaleza tiene tres plantas, tanto en su estado original como tras la restauración.

Los vanos presentan diferentes tipos decorativos, desde ventanas abocinadas de un solo hueco hasta otras más elaboradas con parteluces y arcos de medio punto, formando ventanas geminadas o tríforas. En la torre principal se abren varios huecos en la parte superior, incluyendo puertas laterales y una ventana geminada en el lado oriental. Antes de la restauración aún se apreciaban restos de ménsulas de madera que pudieron sostener balcones o estructuras defensivas voladas.

El sistema defensivo se completa con saeteras y numerosas troneras, algunas circulares y otras en forma de cruz, propias de la adaptación de la fortaleza al uso de armas de fuego. La entrada se sitúa en el lado norte, protegida por cubos y formada por un arco de medio punto de sillería. Sobre él existe una pequeña hornacina donde probablemente estuvo colocado el escudo señorial.

En el interior, las tres plantas se encontraban muy deterioradas antes de la última reforma, conservándose restos de muros, vigas y estancias utilizadas como viviendas rurales. Tras la restauración, el edificio ha sido transformado en una residencia privada, manteniendo su aspecto exterior fortificado, pero con un interior adaptado a las comodidades actuales, lo que ha permitido conservar este singular castillo dentro del paisaje histórico de la serranía.

En esta otra imagen más cercana del castillo puede observarse en algunas partes la moldura semicircular que a distintos niveles rodeaba la fortificación, así como alguna tronera abierta en sus cubos, la apertura de nuevas ventanas y el acabado almenado de todo su recinto.

Respecto a la organización interior del castillo de Torrefuerte, no se conserva una descripción detallada de su distribución original, ni planos antiguos que permitan conocer con exactitud la disposición de sus estancias. Antes de la restauración llevada a cabo a finales del siglo XX, el edificio había sido utilizado durante largo tiempo con fines agrícolas y ganaderos, lo que provocó importantes transformaciones en su estructura interna. Testimonios de personas que pudieron acceder a la fortaleza en la década de 1990 recuerdan que el interior se encontraba compartimentado y destinado principalmente a establos, almacenes de paja y dependencias para guardar aperos y materiales, sin que entonces pudiera reconocerse con claridad la función primitiva de cada espacio.

A pesar de esta falta de información directa, la configuración exterior del edificio, su cronología y su tipología permiten plantear una reconstrucción aproximada de su organización interior siguiendo modelos habituales en castillos señoriales castellanos del siglo XV. La fortaleza dispone de tres alturas, además de la gran torre en forma de D, interpretada como torre del homenaje, elemento que en este tipo de construcciones solía concentrar las dependencias principales y de mayor seguridad.

La planta baja debió de estar destinada originariamente a funciones de servicio y almacenamiento. En fortalezas de características similares era habitual situar en este nivel las cuadras, despensas, almacenes y dependencias para la servidumbre o para la pequeña guarnición encargada de la defensa. Estas características facilitaron su posterior adaptación a establos y pajares, uso que mantuvo el edificio hasta época reciente y que explica la compartimentación interior recordada por quienes lo conocieron antes de su restauración.

La planta principal, situada sobre el nivel inferior, debió de albergar las estancias residenciales vinculadas al señorío de las Veguillas. En este nivel se localizarían las salas de mayor tamaño, destinadas tanto a la vivienda como a la administración de la finca y al control del territorio. Es probable que existieran dependencias diferenciadas para la residencia del señor o de su representante, así como espacios de reunión o estancia, comunicados con la torre principal y con el adarve de la muralla.

La planta superior tendría una función mixta, combinando usos residenciales secundarios con funciones defensivas y de vigilancia. Desde este nivel se accedería a las terrazas y al camino de ronda que recorría los lienzos de muralla y los cubos, desde donde se dominaba visualmente el amplio valle que rodea la fortaleza. Este control visual del entorno confirma el carácter estratégico del emplazamiento y su vinculación al control de rutas ganaderas y caminos históricos.

La gran torre de planta en D debió de contar igualmente con varios pisos superpuestos, comunicados mediante escaleras interiores, probablemente de madera en origen. En este tipo de torres era habitual situar en el nivel inferior almacenes o espacios de servicio, reservando los niveles intermedios para habitaciones o salas más seguras, mientras que la parte superior se destinaba a funciones defensivas y de vigilancia. La presencia de puertas elevadas, ventanas geminadas y troneras confirma esta combinación de funciones residenciales y militares.

Antes de la intervención moderna, todavía se conservaban restos de muros interiores, vigas y suelos correspondientes a las reformas realizadas durante su utilización como vivienda rural y explotación agropecuaria, transformaciones que alteraron profundamente la organización original del castillo. La restauración realizada en las últimas décadas ha adaptado el interior a su uso como residencia privada, por lo que la distribución actual no responde necesariamente a la medieval, aunque el aspecto exterior del conjunto mantiene en gran medida la volumetría histórica de la fortaleza.

 

Se muestran a continuación imágenes antiguas del castillo, tomadas antes de la restauración llevada a cabo en la última década del siglo XX:

 

 

&&&&&&&&&&&&&&&&

 

Enlaces para acceder y visualizar las otras tres páginas disponibles en esta web sobre Salvacañete:

- Iglesia de la Asunción: https://elarteencuenca.es/blog/iglesia/salvacanete-iglesia-de-la-asuncio...

- Ermita de Valdeoña: https://elarteencuenca.es/blog/ermita/salvacanete-ermita-de-valdeona

- Tesoro: https://elarteencuenca.es/blog/museo/salvacanete-tesoro

Latitud: 40° 11' 30.5736" N
Longitud: 1° 30' 43.3764" W

El Arte en Cuenca - Nota legal