IGLESIA DE LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA
Situada en el centro del casco urbano, presidiendo la plaza principal y formando el elemento arquitectónico más destacado del conjunto urbano de la población, los orígenes de la iglesia parroquial de Salvacañete se remontan al siglo XIII, en el contexto de la reorganización del territorio tras la conquista cristiana de la Serranía de Cuenca. Como ocurrió en muchas localidades de la zona, un primer templo cristiano debió levantarse sobre el solar de algún primitivo edificio o pequeña mezquita musulmana, adaptada inicialmente como pequeño oratorio o ermita para la reducida comunidad cristiana establecida en el lugar, que no superaría los doscientos habitantes.
Durante los siglos XIV y XV el edificio fue ampliado y transformado, adquiriendo la configuración de iglesia-fortaleza, tipología frecuente en territorios fronterizos o expuestos a conflictos armados. En esta fase se levantarían los gruesos muros, los contrafuertes y la torre, dotando al conjunto de una apariencia maciza y defensiva que aún hoy conserva.
A comienzos del siglo XVIII el templo se encontraba en estado muy deteriorado, agravado por los daños sufridos durante los episodios violentos de la Guerra de Sucesión Española, cuando incursiones armadas provocaron incendios y destrucciones en el pueblo, afectando también al edificio parroquial.
En el año 1720 se decidió acometer reparaciones importantes, constatándose que el templo presentaba graves grietas y deformaciones estructurales. Inicialmente se pensó en realizar reparos parciales, pero al iniciarse las obras se comprobó que la techumbre de madera estaba podrida y que los muros se hallaban desplomados, por lo que fue necesario replantear la intervención y realizar una reforma integral.
En 1723, por orden del Provisor del Obispado de Cuenca, se encargó un nuevo proyecto al Maestro Mayor de Obras. Estas reformas supusieron la construcción de una nueva cubierta abovedada, la elevación de los muros, la ejecución de una cúpula sobre el presbiterio y el refuerzo del edificio mediante contrafuertes exteriores.
Durante el siglo XIX, en el contexto de las guerras carlistas, la iglesia sufrió nuevos daños e incendios, perdiéndose el antiguo retablo renacentista del siglo XVI. El que actualmente se conserva es una decoración pictórica posterior, realizada en el mismo siglo.
En época contemporánea se han realizado trabajos de restauración, especialmente en la torre y en la fachada principal, donde se retiraron revocos modernos, dejando visible la fábrica de piedra y permitiendo reconocer las distintas fases constructivas, incluida la elevación realizada en el siglo XVIII.
Con todas estas modificaciones realizadas a lo largo de los siglos, el edificio ha experimentado varias transformaciones importantes, que se señalan a continuación:
- Fundación medieval sobre una posible mezquita.
- Ampliación gótica y fortificación en los siglos XIV-XV.
- Reforma barroca integral en el siglo XVIII.
- Daños y pérdidas en el siglo XIX.
- Restauraciones contemporáneas.
Cada una de estas fases ha dejado huella visible en la estructura actual.