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Cañete: Castillo

 

CASTILLO DE CAÑETE

 

 

CASTILLO:

 

El Castillo de Cañete, que corona la cima de unos encrespados peñascos y se adapta perfectamente a la estrechez y largura de un promontorio, despliega desde sus extremos sendas murallas que, descendiendo hasta la población, la cerraban y protegían de cualquier intrusión externa.

De origen impreciso y con los escasos datos arqueológicos disponibles hasta el momento, se plantea la hipótesis de una primera y reducida construcción de época islámica, en periodo emiral (siglos VIII-IX), a modo de atalaya de vigilancia bereber, situada en un territorio de marcado carácter fronterizo.

No obstante, la mayor parte de los restos conservados de la etapa medieval, tanto del castillo como de las murallas, corresponden ya a época califal, entre los siglos X y XI.

Posteriormente, una vez en manos cristianas, se llevaron a cabo diversas reparaciones y modificaciones. Ya en el siglo XIX, durante las Guerras Carlistas, se realizaron nuevas reformas de acondicionamiento, transformando el castillo en un fuerte.

Como resultado de todas estas intervenciones, y especialmente en lo referente al castillo, los restos que podemos apreciar en la actualidad corresponden principalmente a las construcciones del siglo XIX, levantadas sobre estructuras medievales de época califal.

El recinto amurallado de la villa de Cañete, que comprende tanto el castillo como sus murallas, está declarado desde 1996 como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, tal como se recoge en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (D.O.C.M.) con fecha de 20 de abril de ese mismo año.

 

 

Imágenes del cerro con el castillo visto desde sus dos vertientes

 

Lo que hoy puede contemplarse del castillo son los vestigios silenciosos de una antigua fortificación islámica, asentada sobre una planta rectangular que se amolda con naturalidad al relieve del cerro y asciende en diferentes niveles. En su interior se suceden cuatro recintos, dispuestos uno tras otro: la albacara, espacio de resguardo, seguida de otros tres recintos que en su tiempo albergaron ámbitos residenciales, instalaciones militares y zonas destinadas al almacenamiento, conformando un conjunto que aún deja entrever la complejidad de su vida cotidiana y su función estratégica.

Por la necesidad de adaptarse al relieve, los largos muros que cierran el castillo por el este y el oeste no siguen líneas estrictamente rectas; avanzan y retroceden con suaves inflexiones y pequeños escalonamientos que revelan, en su traza, la presencia de los antiguos muros que separaban los distintos recintos interiores.

 

El primer ámbito del castillo, situado en el extremo sur, corresponde a la albacara, un amplio espacio concebido como refugio para la población civil y sus ganados. En tiempos de peligro, los habitantes podían encontrar aquí resguardo tras las murallas.

Se advierte al fondo, la puerta de entrada al primero de los tres recintos.

Poterna de acceso a la albacara, que también servía de entrada al castillo.

En esta otra imagen se observa que, sobre la puerta de acceso al primero de los otros tres recintos que componen el conjunto fortificado, se abrieron diversas aspilleras fusileras, resultado de las transformaciones realizadas en el siglo XIX, cuando el castillo fue adaptado como baluarte durante las guerras carlistas.

Esta imagen corresponde al primero de los recintos. Este se utilizaba como caballerizas y almacén, y también contaba con su propio aljibe.

Estas imágenes corresponden al segundo de los recintos, que constituía la principal área residencial del castillo y donde se encontraban la armería, las mazmorras, los almacenes, entre otros espacios.

El tercero y último de los recintos del castillo también tenía un uso residencial y contaba igualmente con aljibes.

Al fondo de la imagen se aprecia el baluarte norte, posible origen del castillo.

Más imágenes de aljibe del tercer recinto y el baluarte norte

 

 

MURALLAS:

 

Las murallas norte y sur que descienden desde el castillo y rodean la población.

 

Las murallas de Cañete, construidas en la segunda mitad del siglo X durante el Califato de Córdoba, constituyen uno de los recintos defensivos islámicos mejor conservados de España y el monumento más representativo de la villa. Su trazado fue diseñado de una sola vez, por lo que mantiene un aspecto muy uniforme.

Los muros parten del castillo y rodean por completo la población, aprovechando la forma del cerro, las rocas y el río como defensas naturales. Su recorrido forma un dibujo en “dientes de sierra”, con tramos de unos 20 metros ligeramente adelantados o retrasados, lo que permitía defender el muro sin necesidad de muchas torres. Solo en los ángulos más marcados aparecen torres circulares, añadidas tras la conquista cristiana.

La muralla conserva una gran parte de su perímetro original, especialmente en la zona norte, mientras que en algunos tramos quedó integrada dentro de casas modernas. Sus muros alcanzan unos cinco metros de altura y entre 1,5 y 2 metros de grosor, construidos con mampostería bien trabajada. Aunque ya no se conservan sus almenas ni el camino superior de ronda, debieron existir en su origen.

El recinto tenía varias puertas, destacando la Puerta del Rey, San Bartolomé, de las Eras y la de la Virgen. Además de su función defensiva, algunos lienzos sirvieron para adosar viviendas, como sucedía en otras ciudades amuralladas.

Su sistema constructivo se relaciona con el de Uclés, por el uso de tramos en zig-zag, lo que sugiere que ambas pudieron ser obra de los mismos alarifes al servicio del califa, aunque otros lienzos se asemejan en su fábrica a los de la ciudad de Cuenca.

Esta calidad técnica explica la excelente conservación del recinto, que sigue mostrando la importancia militar que tuvo en su tiempo.

 

Imágenes de diversos lienzos de las murallas

 

 

PUERTAS DE LA MURALLA:

 

Puerta del Rey

La Puerta del Rey, de uso militar y de vigilancia, se emplaza en el lado norte del recinto, en una posición elevada, a media ladera entre el pueblo y la fortaleza.

Es de dimensiones reducidas, más cercana a un portillo o poterna que a una puerta principal, y servía sobre todo para funciones de control y servicio del entorno del castillo, permitiendo también una rápida evacuación en caso de asedio.

Su estructura, muy sencilla, presenta un arco de dovelas del que se han perdido las correspondientes a los arranques y a las jambas. Estos elementos, junto a otros sillares, fueron arrancados tiempo atrás para su reutilización, lo que dificulta conocer su configuración primitiva.

Aun así, es la única puerta que conserva su fábrica original sin reparaciones posteriores.

El difícil acceso y la inmediata protección del castillo suplían la ausencia de retranqueo defensivo, rasgo que la distingue del resto de puertas del recinto.

 

Puerta de San Bartolomé

Puerta de San Bartolomé desde intramuros

La Puerta de San Bartolomé desde extramuros

La Puerta de San Bartolomé se sitúa en la cortina norte de la muralla, por debajo de la Puerta del Rey y más próxima a la población, abriendo paso al antiguo camino hacia Beteta, Huélamo, Albarracín y otras localidades de la Serranía Alta. Es, junto con la Puerta de las Eras, una de las dos entradas acodadas de la villa.

Tanto las portadas de entrada y salida como las arcaturas abiertas en su interior presentan arcos ligeramente de herradura, con chambranas e impostas de nacela como único elemento decorativo.

La entrada exterior no se sitúa en la cara frontal del torreón, como suele ser habitual, sino en uno de sus laterales, ya que el volumen avanza de forma destacada sobre la línea de la muralla.

Se trata de una construcción avanzada respecto a los lienzos de la muralla, concebida con clara intención defensiva por su acceso acodado doble. Su planta describe un codo sencillo, característico de las grandes puertas de tradición musulmana, con dos accesos en los extremos y un rastrillo en el eje de simetría.

Vista de los arcos interiores desde sus dos lados

El paso interior, de unos 12 metros de desarrollo y unos 4 metros de luz, está cubierto por una alta bóveda de medio cañón reforzada por arcos fajones de buena sillería. Tras superar el primer arco, el pasadizo gira en ángulo recto, formando el codo que dificultaba el avance enemigo e impedía el uso directo de máquinas de asalto; en ese quiebro aparecen otros dos arcos próximos entre sí y, entre ellos y los arcos interiores, se abre una puerta que conduce a la parte superior del torreón. Dentro del codo, una estrecha y empinada escalera permitía el acceso a la sala de guardia, desde donde se manejaba el rastrillo y se accedía al adarve, mientras que, frente al arco de ingreso, la muralla forma un resalte muy acusado, pensado para que los defensores pudieran batir con ventaja a quienes intentaran aproximarse al portillo con ingenios o arietes.

Detalle del espacio del rastrillo entre los dos arcos interiores

 

El conjunto de esta puerta, aunque de menor tamaño y más simplificado que su vecina Puerta de las Eras, posee una notable solidez defensiva. El nombre de la puerta, muy posterior a su construcción, procede de la desaparecida ermita de San Bartolomé, que se levantaba junto a ella.

 

Puerta de las Eras

La Puerta de las Eras fue el acceso más importante del recinto amurallado musulmán de Cañete. Situada en el lado oriental, comunicaba el interior de la villa con la vega del río Mayor y con el camino hacia Teruel y Albarracín, una ruta utilizada desde época romana y muy transitada en la Edad Media.

Se construyó como una gran puerta-torre, independiente de la muralla, capaz de defenderse por sí sola si el enemigo lograba superar los muros cercanos. En origen debió de alcanzar unos 20 metros de altura, aunque hoy solo conserva algo más de doce, muy alterados por derribos, expolios y construcciones modernas que la han dejado casi oculta desde el exterior.

 

Fachada de la Puerta de las Eras en el lado que da a la calle

 

Debido a estas transformaciones, ya no puede apreciarse la disposición original acodada de esta puerta, similar a la planta de la Puerta de San Bartolomé, pues el único vano de acceso al interior del recinto que resta adopta la misma orientación que la muralla.

La puerta vista desde ambos lados

 

La puerta de la imagen izquierda presenta actualmente un arco escarzano, mientras que la de la derecha corresponde a dos arcos concéntricos de herradura, construidos en sillería y provistos de chambrana e impostas de nacela, de tradición románica similar a la de la Puerta de la Virgen.

En su interior se conserva actualmente un largo pasadizo de unos 12 metros de longitud y 4 de anchura, cubierto por una alta bóveda de medio cañón reforzada en el centro por dos arcos fajones de sillería: uno de medio punto y otro islámico de herradura, separados entre sí por dos vanos. Entre estos vanos se situaban dobles portones y un rastrillo levadizo que cerraba el paso en caso de ataque.

En esta imagen puede observarse, en primer término, el arco islámico; a continuación, un primer arco de medio punto y, al fondo, el arco escarzano, donde se aprecia a los lados las gorroneras destinadas al anclaje de las hojas de la puerta con la que se cerraba.

Fotografía antigua de la Puerta de las Eras

(Esta imagen ha sido aportada por Miguel Romero Sáiz)

En un lateral del pasadizo se sitúa una escalera construida dentro del muro que conducía a la puerta de entrada a la antigua sala de guardia y, desde allí, a los adarves o caminos de ronda de la muralla.

Este conjunto, que debió de ofrecer un aspecto formidable, destaca por su complejidad y calidad técnica, consideradas entre las mejores conservadas de la provincia de Cuenca, y constituye un notable ejemplo de arquitectura defensiva del periodo califal en la Península Ibérica.

 

Puerta de la Virgen

La Puerta de la Virgen, una de las tres entradas principales abiertas en la muralla islámica de Cañete, es una obra de origen musulmán del siglo X. Su función inicial fue la de pequeña poterna islámica, probablemente similar a la Puerta del Rey, concebida para permitir un acceso discreto y protegido en la zona sur del recinto amurallado.

Tras la anexión castellana, la puerta experimentó diversas reformas e intervenciones, especialmente entre los siglos XII y XIII, motivadas por su gran utilidad para comunicar la villa con las vegas occidentales, así como con los caminos y veredas ganaderas que se dirigían hacia el río Guadazaón. Su uso hacía innecesario el rodeo por otras puertas, lo que justificó su ampliación y adaptación.

El nombre de la puerta procede de la cercana ermita de la Virgen de la Zarza, vinculada a la tradición de la aparición de la patrona de Cañete entre los siglos XIII y XIV. Con el tiempo, y tras perderse su función estrictamente defensiva, se levantó sobre el muro saledizo contiguo la espadaña de dicha ermita.

A lo largo de los siglos, las reformas cristianas ocasionaron la desaparición parcial o total de jambas, arcos y decoraciones musulmanas, sustituidos por elementos de factura sencilla en piedra toba. Su deterioro se vio acrecentado por expolios y por el arrancado de piezas para facilitar el tránsito rodado, hasta que finalmente se procedió a su restauración.

La defensa del paso la garantizan dos elementos: un marcado resalte de la muralla en su lado izquierdo y un muro saledizo a la derecha, que actúa como un rudimentario cubo de flanqueo. Sobre este último se erigió posteriormente la espadaña de la ermita.

La puerta vista desde extramuros e intramuros

 

A diferencia de las otras dos puertas principales de la villa, más complejas y alojadas en torres con accesos en codo, la Puerta de la Virgen presenta una estructura simple y un acceso directo, perforado en el propio lienzo de muralla.

Las reformas medievales cristianas introdujeron un doble arco de medio punto, del cual solo se conserva el exterior, y una bóveda de cañón excavada en el grosor del muro, ambos realizados en piedra toba local. La decoración es mínima, reducida a una sencilla moldura en el trasdós del arco, tradicionalmente interpretada como románica.

En la jamba derecha, vista desde extramuros, permanece una inscripción muy desgastada, casi ilegible.

El vano tiene 2,5 metros de anchura y 4 metros de altura en la clave del arco. Se cerraba mediante dos portones dobles, uno exterior y otro interior, cuyos mecanismos de giro aún pueden reconocerse en las gorroneras conservadas.

 

 

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Enlaces para acceder a cada una de las otras 4 páginas restantes que figuran en esta web sobre Cañete:

- Iglesia de Santiago: https://elarteencuenca.es/blog/iglesia/canete-iglesia-de-santiago

- Iglesia de San Julián: https://elarteencuenca.es/blog/iglesia/canete-iglesia-de-san-julian

- Ermita de la Virgen de la Zarza: https://elarteencuenca.es/blog/ermita/canete-ermita-de-la-virgen-de-la-z...

- Paisaje Ilustrado: https://elarteencuenca.es/blog/escultura/canete-paisaje-ilustrado

Latitud: 40° 2' 31.8372" N
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