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Garcinarro: Yacimiento de La Cava

 

 

YACIMIENTO de LA CAVA

 

El Yacimiento Arqueológico de La Cava, situado a unos dos kilómetros de Garcinarro, ocupa una extensión superior a las 10 hectáreas.

Sus excavaciones ofrecen diversos periodos de ocupación, desde la Protohistoria hasta el siglo XX, si bien su etapa de mayor apogeo fue la Edad de Hierro.

El enclave donde se emplaza La Cava presenta en su frente occidental un cortado con función defensiva de más de 50 metros de altura desde el cual se controlaba el paso natural que une la Submeseta Sur con el interior peninsular, una de las principales vías de comunicación de la Península Ibérica.

 

Hasta el momento se han atestiguado seis fases de ocupación:

** Fase   I: Edad del Bronce.

** Fase  II: Edad del Hierro (Época Ibérica).

** Fase III: Época Romana.

** Fase IV: Época Tardoantigua.

** Fase  V: Época Moderna.

** Fase VI: Época Contemporánea.

Los espacios que engloban este conjunto y que se muestran a continuación son los siguientes: El Recinto, las Cazoletas, el Foso y el denominado Edificio Singular Tripartito con sus estructuras de almacenamiento.

 

El Recinto:

 

Se trata de una cavidad de 70,60 metros de largo por 6,75 metros de ancho y una altura media de 7 metros que se ha conseguido con el rebaje en la roca utilizando herramientas punzantes.

Data de la época Tardorromana/Altomedieval, aunque posiblemente su origen fuese la época ibérica. En la época Moderno-Contemporánea esta hendidura fue aprovechada para su reutilización como corral para el ganado.

Esta oquedad queda dividida en dos espacios mediante un muro.

Se ignora hasta el momento el origen y motivo de los huecos que se encuentran en las paredes.

Cazoletas junto a la cavidad de El Recinto

 

Cazoletas

 

Las cazoletas son pequeños huecos artificiales excavados en la superficie de algunas rocas que presentan generalmente planta circular. Son un tipo de petroglifo de variados tamaños cuya función puede tener un carácter de tipo ritual o simbólico.

Los motivos rupestres de las cazoletas son uno de los más recurrentes en una amplia cronología que abarca desde el Paleolítico hasta la Edad de Hierro. En este caso podrían estar relacionadas con el poblado de la Edad de Bronce identificado al norte de este campo de cazoletas.

En La Cava, en una planicie con una superficie superior a los 1600 metros cuadrados, se disponen miles de ellas sobre la roca sin un orden concreto, junto a la cavidad de El Recinto.

Entre otras hipótesis sobre la funcionalidad de las cazoletas se encuentran las de su utilización como colectores de líquido para libaciones u ofrendas, rituales para favorecer la lluvia o la caza, cultos astrales, rituales de fertilidad, marcadores de espacios sagrados, etc.

 

El Foso

 

El promontorio, de unos 500 metros cuadrados que predomina sobre el resto del yacimiento, queda rodeado en su parte este y sur por un foso de 92 metros de largo con una anchura media de 6,5 metros.

Con las catas realizadas en él, la hendidura del foso semeja haber sido efectuada con similar técnica de talla de piedra que la del Edificio Tripartito, es decir que se ejecutaría en la Fase II.

Este foso sería todavía visible en la época Tardorromana y Altomedieval, hasta que con posterioridad se fue colmatando.

 

Pasillo de entrada al edificio tripartito

 

 

Edificio Tripartito

 

Las entradas a las estancias de este Edificio Tripartito, dispuestas todas al oeste del promontorio dominante, se realizarían a través de un pasillo perpendicular con pendiente de norte a sur.

Al estar encajado el pasillo tras un corte vertical de la roca, éste permitiría que el edificio se mimetizase con dichas rocas, quedando así oculto e invisible desde el valle y dificultando el acceso desde el oeste.

En la ocupación de la Edad de Hierro se retalló en la roca creando un Edificio Singular de morfología tripartita, asociado al poder político, al almacenaje de excedentes y al culto heroico.

Se trata de tres estancias cuadrangulares de más de 40 metros cuadrados cada una, con una altura conservada superior a los 2 metros y comunicadas entre sí por el pasillo antes indicado.

Excavadas con herramientas punzantes se puede apreciar en ellas los mechinales de las vigas que sujetaban la cubierta, restos de apoyo de mesas y las huellas en negativo de las estructuras de almacenaje y depósito.

La entrada a cada estancia se orienta al oeste, a la puesta del sol, especialmente en la localizada al sur. En el mismo eje con la puerta, se sitúa una hornacina en la pared de fondo con un hogar ante ella.

En época visigoda fue usado como eremitorio y almacén, y a principios del siglo XX a las estancias más altas se las daba un uso agrícola y ganadero.

Junto al edificio tripartito, se ha descubierto el espacio que ocupaban las estructuras de almacenamiento de esa época, donde se pueden apreciar hogares y contenedores de época visigoda sobre los restos de ocupación en la Edad del Bronce.

 

Detalle de la superficie donde se encuentran las estructuras de almacenamiento.

Vista desde el edificio tripartito.

 

Eremitorios Rupestres Medievales

 

Junto a este yacimiento de La Cava, alrededor del Manantial de Santa Ana o Fuente del Pozo, se encuentra una buena serie de vestigios rupestres creados y ocupados durante la Época Tardoantigua.

Estos eremitorios, al igual que otros localizados en el entorno de la población de Huete, guardan relación con el visigodo Monasterio Servitano de Cañaveruelas, cerca de Ercávica, erigido en la segunda mitad del siglo VI de nuestra era.

Latitud: 40° 14' 38.274" N
Longitud: 2° 45' 48.2544" W

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