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Recorrido alfabético por el Patrimonio Artístico de Cuenca

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NOVEDAD: Huete,  Tarancón,  Carrascosa del Campo,  Belinchón  y  Garcinarro.  

Sobre el cerro de La Picota se levantan las exiguas ruinas de una Torre denominada El Castillete, cuyos muros están amasados con argamasa y piedras planas rectangulares del lugar, muy irregulares.

NEOCASTILLO : No se trata de un castillo al uso construido hace siglos, sino que se trata de una construccción de nueva planta realizada en el siglo XX ( años 70), como Vivienda de Uso Particular.

Desde la Puerta del Castillo, vista al fondo de parte de la población.

El conjunto urbano estaba encerrado en un recinto amurallado, actualmente muy deteriorado, quedando algunos lienzos de su muralla y algunas puertas de entrada al recinto con sus arcos.

De las cinco Puertas con que contaba el recinto amurallado se conservan tres: la del Castillo, Puerta Nueva y la del Convento.

TORRE DE RECIENTE CONSTRUCCIÓN : el Depósito de agua de la población ha sido exteriormente realizado en forma de antiguo Torreón.

 

Sobre un otero que domina y defiende la población se levanta el Castillo del Buen Suceso  o de los Hurtado de Mendoza.

Los restos del llamado Castillejo están situados en el cerro del mismo nombre frente a la ermita del Trascastillo, dominando la población.

El Castillo de Cañete que lleva el apelativo de D. Álvaro de Luna, corona la cima de encrespados peñascos, orientado de noroeste a sudeste, amoldándose perfectamente a su estrechez y largura, protegiendo por el occidente a su población.

Cuenta con un Recinto Amurallado en parte bien conservado y su fortaleza en la parte más alta.

El Castillo de Aliaga se alza en lo alto de un cerro, alejado de la población, en la denominada Dehesa Aliaga, desde donde se divisan los castillos de Cañada del Hoyo y la población de Carboneras.

En un extremo de la población, sobre un lugar elevado y frente a un cerro en el otro lado, en el que probablementre hubo antes otro Castillo, se levanta la denominada Fortaleza, mandada construir por el primer Marqués de Moya, don Andrés de Cabrera, entre 1.520 y 1.540, aunque no llegó a ser concluida.

En la parte más alta de la población, construida en sillarejo y argamasa, se levanta este Castillo, que en su parte sudeste fue reaprovechada para la construcción de la Iglesia parroquial.

Su estructura es un irregular cuadrado, que tuvo dos plantas más la baja, con fuertes y muy reforzados muros de bastante altura (se conservan hasta el nivel del camino de ronda), rematados en las esquinas por cuatro grandes torreones redondos en las esquinas, siendo mayor el de la Torre del Homenaje, al norte.

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