El arte en Cuenca

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Cuenca: Catedral (02)

 

Rosetón de la fachada desde el interior de la Catedral.

 

Los rosetones, al igual que los óculos y ventanas de la nave central o de las laterales, cuentan con unas vidrieras que en su mayor parte fueron realizadas a finales del pasado siglo XX, si bien se conservan algunas más antiguas.

Los vitrales en época gótica fueron sustituyendo a la pintura mural propia del románico, componiendo con los programas iconográficos que ofrecían la función didáctica y simbólica que mostraba anteriormente la pintura.

Teniendo en cuenta que la luz es la cualidad esencial del arte gótico, es ésta la que adjudica a la compleja estructura arquitectónica de la Catedral de una naturaleza trascendental, percibiéndose como la sublimación de la divinidad.

Serán las vidrieras las encargadas de dar una luz difusa, coloreada e irreal, tranformando el espacio interior en simbólico. Las vidrieras fragmentan y tamizan la luz, que penetra en el espacio a través de colores diferentes creando una atmósfera irreal y espiritual.

Además, para la religión católica la luz representa a las fuerzas del bien que son el origen de la creación y salvación universal.

Artistas modernos también optaron por diseñar cartones para confeccionar vitrales, como es el caso entre otros de Marc Chagall en la Catedral de Reims o de Henri Matisse en una capilla de la población de Vence.

En el año 1995 se inauguraron las nuevas vidrieras abstractas de la Catedral conquense, que fueron encargadas a cuatro artistas: Gustavo Torner, Henri Dechanet, Gerardo Rueda y Bonifacio Alonso.

Ésta de la imágen corresponde al Rosetón que ilumina la Nave Central.

 

Continuando con los elementos constructivos de la primitiva edificación gótica, en esta imágen podemos observar las columnas y sus respectivos arcos que corresponden a la intersección del antiguo presbiterio en la Capilla Mayor con el transepto.

Columnas góticas de la primera fábrica de la Catedral, correspondientes al transepto sur que se respetaron en la ampliación posterior de la girola. 

Columnas góticas con las naves laterales al fondo realizadas también en el s. XIII.

Imágen del presbiterio desde el transepto, con haz de columnas de sujección de arcos de las naves laterales y del altar mayor.

El brazo sur del transepto finaliza con una tracería de placa, compuesta por un gran óculo o rosetón y tres lancetas, todas ellas provistas con modernas vidrieras.

Frente al anterior rosetón, en el brazo norte del transepto, muy transformado por el añadido posterior del Arco de Jamete,en su parte más elevada, se abre el otro óculo o rosetón, el cual conserva una vidriera más antigua, aunque no de época gótica.  

Columnas y capiteles primitivos góticos.

Los empujes verticales de las bóvedas recaen normalmente en el gótico sobre unos pilares de sección circular, que habitualmente se encuentran rodeados de columnillas o semicolumnillas, creando así unas columnas fasciculadas.

En este caso, la unión del núcleo del pilar con las columnillas, hacia la mitad del fuste, se oculta con unas fajas interpuestas.

En cuanto a los capiteles, que presentan formas de tambor cónico, ofrecen motivos vegetales y florales, combinando con modelos geométricos como bolas, coronándose con ábacos bien circulares o poligonales con varias molduras.

En la zona central del crucero se alzan unos pilares cilíndricos que cuentan cada uno de ellos con cuatro grupos de tres columnas para que pueda apoyar la bóveda octopartista.

Los anchos pilares donde apean los apoyos del arco de entrada al presbiterio son cilíndricos, y cuenta cada uno con una columnilla adosada.

Igualmente son cilíndricos y con una sola columnilla del lado del transepto los dos arcos de comunicación con cada una de las naves de la cabecera.

En el centro de los cuatro tramos de las naves laterales, los pilares cuentan con ocho columnillas con fustes anillados. 

A continuación algunas imágenes de columnas y capiteles de su primitiva fábrica gótica del s. XIII.

 

Latitud: 40° 4' 42.5856" N
Longitud: 2° 7' 44.9184" W