El arte en Cuenca

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Castillo de Garcimuñoz: Castillo (01)

 

 

CASTILLO DE GARCIMUÑOZ

 

En la parte más alta de la población, construido en sillarejo y argamasa de cal y arena, se levanta este Castillo del siglo XV, cuya parte sudeste fue reaprovechada para la construcción de la Iglesia parroquial de la villa.

Se da la circunstancia de que bajo el mismo se ha descubierto otro castillo anterior que ya habitó don Juan Manuel en el siglo XIV y que probablemente sea el mismo que fue arrasado en el año 1172 en la expedición de Yusuf contra Huete.

Aunque los restos de aquella primitiva fortaleza se describen y muestran al final de esta presentación, comenzamos con la descripción y exposición de imágenes del castillo superior, denominado de don Juan Pacheco, mientras que el inferior le denominaremos Castillo Viejo de don Juan Manuel.

 

Castillo de don Juan Pacheco   (Exterior)

 

Fue diseñado y construido por el maestro Martín Sánchez Bonifacio, arquitecto del primer Renacimiento español al que podemos agrupar en la denominada Escuela de Toledo, donde figuran también otros artistas como Enrique y Antón Egas y/o los Guas.

También tenemos noticias de Martín Sánchez Bonifacio trabajando en la segunda mitad del siglo XV para Juan Pacheco, en obras como la Colegiata de Belmonte o el Monasterio de El Parral en Segovia.

Comenzó a construirse en el año 1458, con una duración constructiva de unos diez años, pues sabemos que en el año 1468 ya era habitable.

Monolito en memoria de Jorge Manrique

 

En la conocida como “guerra del marquesado (1475/80)” entre Diego López Pacheco y los Reyes Católicos, en una escaramuza cercana al castillo, en el camino de la Nava, resultó herido mortalmente en el año 1479 el poeta Jorge Manrique, que estaba enrolado con las tropas del bando de Isabel y Fernando y al que el alcaide del castillo de Garcimuñoz, partidario del marqués, le tendió una celada. Un sencillo monumento existente en el lugar recuerda este suceso que muchos sitúan erróneamente en el propio castillo.

En la segunda mitad del siglo XVII se comenzó la construcción de la iglesia, para lo que se reutilizó una crujía del castillo en su edificación. Y en el año 1835 tanto el patio de armas como parte de los muros de la primera planta pasaron a utilizarse como cementerio.

Entre el 2010 y 2016 se ha procedido a su rehabilitación y musealización. Esta polémica intervención, que afecta tanto a la entrada como al patio de armas y las dos torres situadas al norte, es obra de la arquitecta Izaskun Chinchilla que incorpora varias técnicas bioclimáticas en un denominado estilo ortográfico en el que las piezas que lo forman son tan flexibles y diminutas, tan pequeñas y ligeras que se conciben como puntos y comas de un texto.

Imágenes realizadas con drones. La de la izquierda tomada por Hidrónico y la de la derecha por David Sáiz Hortelano

 

La estructura del Castillo de don Juan Pacheco presenta un irregular cuerpo cuadrado, que tuvo dos plantas además de la baja, con fuertes y muy reforzados muros de bastante altura (se conservan hasta el nivel del camino de ronda), rematados en las esquinas por cuatro grandes torreones redondos. El mayor de ellos, en anchura y altura, es la Torre del Homenaje, ubicada al norte, aunque hoy en día presenta una mayor altura la torre sureste debido a la construcción del cuerpo de campanas de la iglesia sobre ella.

Estos recios muros de unos tres metros de grosor se edificaron ya con la capacidad de resistir los problemas que los ataques de la artillería creaban en su época, al igual que los torreones se levantaron macizos y con la anchura debida para emplazar las piezas de artillería necesarias para su defensa. También cuenta, para la mejor defensa del espacio inferior de la planta baja, con un mayor grosor en sus muros con el falseo o alambor que circunda todo su perímetro exterior.

Por los lienzos y torreones, que rodean el edificio, se desarrolla horizontalmente a la altura del arranque de las ventanas de la planta superior la usual moldura o cordón decorativo que aparece en algunas fortificaciones del siglo XV, que junto a las ventanas adorna exteriormente el castillo.

Con respecto a las ventanas señalamos que las de la primera planta son de menor tamaño que las de la planta superior. Los diseños de los vanos de ambos pisos varían entre los de arco escarzano, los que cuentan con parteluz cruciforme y aquellos que disponen en la clave del arco una dovela de gran tamaño cuyo intradós se encuentra por debajo del nivel de la rosca y a modo de “U”, lo que conforma un tipo de arco inflexo o de inflexión invertido.

Aunque no visibles al exterior de la fortaleza, pero sí desde el interior de la misma, se pueden observar en la planta baja dos vanos de ventanas lucernarios para su iluminación interna con arcos rebajados que ofrecen una forma similar a la que vemos como entrada a las cámaras de tiro.

Asimismo hay que señalar que en el piso superior, en su lienzo este, se encuentran unas ventanas abiertas a distinto nivel y emplazadas en sentido diagonal para evitar el fuego amigo proveniente desde el interior del castillo.

Además el lienzo sur, que corresponde actualmente al muro lateral externo de la iglesia, solo posee las ventanas de la primera planta, ya que en su edificación se estableció la altura de la misma hasta el nivel de la moldura o cordón decorativo antes mencionado, donde se puede percibir alguna que otra tronera circular.

Bajo los vanos de las ventanas de la segunda planta, y por debajo del bocel decorativo que recorre el perímetro del castillo, se abren unas troneras en forma de cruz y orbe, algo que igualmente encontramos en algún torreón así como sobre la puerta de entrada al castillo.

También pueden apreciarse por encima de esta segunda planta, la apertura de algún que otro hueco de ventana pertenecientes a un limitado espacio que ocupase una tercera planta, al igual que se conservan las bases de tres escaraguaitas o garitones en voladizo situados a esa altura en los lienzos oeste y este.

El acceso a la fortaleza se encuentra adosado al lienzo este y forma con él un recodo en ángulo recto. El espacio de entrada se sitúa entre la portada orientada al sur y el cubo de la Torre del Homenaje al norte mientras que lateralmente lo cierran el lienzo este del castillo y otro exterior paralelo. La fortaleza cuenta en su interior con un patio distribuidor donde se encuentra entre otros la puerta de entrada al patio de armas y la poterna con que cuenta el edificio.

Pasillo cubierto de entrada al castillo

Dos imágenes de la puerta de la poterna del edificio vistas desde el exterior

A la izquierda imagen actual de entrada al castillo y a la derecha antes de la última intervención rehabilitadora.

La Portada, de estilo gótico isabelino, muestra la puerta de entrada abierta a unos dos metros y medio de altura sobre el nivel actual del suelo, sobre la cual se desarrolla un singular matacán cerrado que ocupa casi toda la parte superior del muro de la portada.

La puerta de entrada, con arco carpanel, queda ornamentada a su alrededor con una moldura que partiendo desde el suelo discurre lateralmente por los lados de la misma a modo de jambas para continuar su ascenso hasta formar en su parte más elevada un arco mixtilíneo que remata sobre su clave en forma conopial. Bajo este arco se sitúa esculpida una corona sobre un escudo con las armas reales de Enrique IV de Castilla (dos leones y dos castillos con tres torres). Debajo de dicho escudo y dentro del espacio interior comprendido entre los dos arcos se aprecian desfigurados restos de otros escudos de armas.

Por encima del mixtilíneo y bajo el matacán de esta parte del paramento se encuentra labrada una hilera con motivos decorativos donde se van alternando las puntas de diamante con las bolas abulenses.

Imágenes de las gorroneras

Imágenes de los huecos para alojamiento de las trancas

Imágenes de los rastrillos

 

La entrada disponía para su defensa de una puerta de madera (de la que se conserva sus quiciales o gorroneras) tras la cual se encontraba un rastrillo metálico (por las ranuras verticales abiertas en los muros del castillo desciende el actual) y tras ello otra segunda puerta que también conserva las gorroneras así como los huecos abiertos en los laterales de los muros donde se alojaba la tranca o alamud de madera para refuerzo de la misma

El original matacán cerrado que se eleva sobre la puerta de entrada se organiza en torno a dos escaraguaitas o garitones, emplazados uno a cada lado y unidos en su parte inferior por un arco rebajado que soporta el resto del muro frontal de cierre del matacán, donde se abren cuatro troneras de cruz y orbe.

Las dos torrecillas saledizas laterales o escaraguaitas muestran en su mitad inferior una forma poligonal de cuatro lados mientras que la superior tiende a la forma cilíndrica aunque no llegan a redondearse completamente para poder unirse una con otra a través del muro defensivo externo o parapeto del matacán.

Las escaraguaitas apoyan sobre un ornamental basamento o repisa de lampetas en forma de cono invertido de superficie escalonada. Sus cuatro lados muestran alternadamente la misma decoración de puntas de diamante y bolas abulenses en los tres niveles en altura que dispone a través de la separación marcada por dos molduras sogueadas.

El cuerpo superior del matacán sobresale ligeramente del inferior y en él se abren cuatro troneras de cruz y orbe, dos en el centro y las otras ya en las escaraguaitas, mientras que al interior del mismo y a través del suelo aspillerado (con dos sillares que ofrecen tres huecos) dejaban caer materias nocivas para repeler a los atacantes. El matacán queda cubierto en su parte superior con un inclinado tejaroz realizado con el mismo material.

También hay que citar otra tronera de cruz y orbe abierta en la fachada, junto al lienzo este y al nivel del suelo de la puerta de entrada, que corresponde a una cámara de tiro abierta en el muro interior de esta fachada.

El último elemento decorativo que encontramos en la fachada, junto a la puerta de entrada, es una cartela epigrafiada en el año 1944 por la Real Academia de la Historia por iniciativa y a expensas del Duque de Alba en la que se ofrece la siguiente cita: “Recuerda, caminante, que a las puertas de este castillo se vino la muerte sobre el poeta que mejor la ha cantado en nuestra lengua el capitán Jorge Manrique en el año 1479 cuando peleaba por su reina Isabel la Católica”.

Latitud: 39° 39' 39.402" N
Longitud: 2° 22' 57.6552" W

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