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Belmonte

El Castillo de Belmonte fué mandado construir por D. Juan Pacheco, Primer Maqués de Villena, en el S.XV.

Se trata de una obra de estilo gótico comenzada en 1.456, con elementos mudéjares y renacentistas, produciéndose en el S.XIX unas modificaciones en las galerías que dan al patio de armas.

Se levanta este Palacio fortificado sobre un cerro, desde donde parten dos brazos de murallas que abarcaban y protegían la villa, aunque en la actualidad solo en parte debido a la expansión de la población. Contaba con cinco puertas de las que se conservan tres de ellas.

El Castillo cuenta con dos recintos: el primero o externo que envuelve al Castillo por completo, teniendo una forma hexagonal y formado por una muralla o barbacana coronada con almenas escalonadas, flanqueada por recios cubos, en un total de nueve (cuatro aislados y otros cinco que forman las tres puertas de acceso.

En cuanto al segundo recinto, el interior que forma el propio Castillo habitable, tiene el mismo una forma de triángulo equilatero formada por tres cuerpos, de los cuales dos edificados en forma rectangular y un tercero que comprende la Torre del Homenaje sobre el eje de simetría. Queda protegido este último recinto al exterior por seis cubos más el correspondiente a la torre homenaje.

De las Murallas que bajan desde el Castillo hasta la población, se conservan dos tramos en buen estado, así como 3 de las cinco puertas que tuvo.

Una de las entradas a la población es la Puerta de Chinchilla, de sillares conformando un arco de medio punto sobre el que permanecen todavía unas ménsulas que soportarían una cornisa, todo ello entre dos torreones de la muralla.

Lienzo sur de la muralla que desciende desde el Castillo hasta el casco urbano de la población, que posee una Torre Albarrana.

En el lado opuesto al de la entrada al Castillo, en el recinto exterior se observa en primer plano la Puerta de la Beltraneja o de Santiago, con arco de medio punto entre dos torreones, sobre la cual permanecen los huecos para el alzado del puente levadizo.

Desde el Castillo, interior de la Puerta de la Beltraneja.

Tras la muralla, en primer plano a la izquierda y en la parte baja sobresale la parte superior de la Puerta de Peregrinos, en este caso abierta bajo un único torreón, contando también con los huecos para el alzado de un posible puente levadizo.

Desde el Castillo, en primer término la Puerta de Peregrinos.

La entrada principal a través del primer recinto exterior del Castillo se realiza por esta Puerta del Campo, la cual tenía un foso ya que era la parte más vulnerable de la fortaleza. Se situa entre dos recios cubos y cuenta como las otras dos puertas citadas con dos huecos para el alzado del puente levadizo.

Tanto los cubos como la parte superior de la puerta se encuentran almenadas, poseyendo las dos torres troneras tanto en la parte superior como inferior.

En su origen de estilo gótico, bajo su antiguo arco de entrada se rebajó su arquitectura construyendo un nuevo arco escarzano sobre el que se incrustó el escudo de D. Juan Pacheco con las armas de Pacheco y Acuña.

Una buena reja de hierro forjado, original de la época, defiende su entrada, a través de la cual se accede al recinto existente entre la muralla exterior y el Castillo, donde destacan las seis torres de ángulo así como la del homenaje, y desde donde se puede acceder a través de un completo sistema de escaleras al Camino de Ronda que recorre el perímetro amurallado.

 

Escudo con las armas de Pacheco y Acuña

Puerta de entrada del primer recinto, tras el que aparece el espacio hasta el Castillo que cuenta con otra Puerta de acceso.

Desde la parte superior del Castillo se puede observar el espacio que queda tras el primer recinto, así como su puerta de entrada y el camino de ronda.

La Puerta de entrada al Castillo queda enmarcada entre la maciza Torre del Homenaje que vemos a la derecha, y un torreón.

Esta puerta gótica posee una verja de hierro forjado bajo un arco rebajado, desarrollándose en el tímpano unos arcos trilobulados que parten de capiteles vegetales y de aves, rematados por chambrana asímismo trilobulada. Entre el arco y chambrana aparece un escudo con las armas de Pacheco, Portocarrero y Enríquez.

Sobre un pequeño pedestal que surje en el dintel, y ocupando el tímpano creado por los arcos, figura un paje medieval que sostiene un yelmo, mientras que a sus pies se encuentran labrados los escudos con las armas de D. Juan Pacheco y de su mujer Dª.  María Portocarrero.

Torre del Homenaje y puerta de entrada al Castillo desde el Patio de Armas. También se encuentra una chimenea.

Galerías del Patio de Armas, restauración realizadas en el S.XIX, en estilo neogótico mediante ladrillos, difiriendo del resto del Castillo construido en sillería.

La fachada de estas dos galerías de planta rectangular, que es el lugar residencial del Castillo, están formadas por tres plantas.

La Planta baja formada por arquería levemente apuntada, rodeada de unas dovelas en sillares tanto en los arcos como en las pilares.

La Primera planta con arcos de doble rosca poco apuntados, dentro de los cuales se abren ventanas geminadas ojivales realizadas en piedra y sillares, con decoración trilobulada sobre ellas y tetralobuladas en la unión de los grandes arcos de doble rosca.

La Segunda Planta, más recargada en decoración, se compone de una sucesión de ventanas pareadas de arcos ojivales entre pilastras, las cuales se rematan con chambrana decorada, sobre la que se desarrolla un friso de arquitos ciegos, dentro de los cuales se representan escudos con las armas de los Pacheco ó los Acuña así como decoración romboidal. Sobre estos arcos decoración de ladrillos en frisos de esquinilla.

Al fondo del patio, hacia el vértice del ángulo de unión de las dos galerías se encuentra un Pozo de agua.

Aljibe o Pozo de Agua con columna poligonal y decoración helicoidal a cada uno de sus lados. 

Capilla

La decoración de algunas de las salas del Castillo es de estilo gótico ya bastante complicado, y muy fastuosa por sus chimeneas, puertas y por unas ventanas recamadas de muy variables estructuras que por su novedad producen gran efecto en el visitante.

Pero sobre todo tienen capital importancia los artísticos techos mudéjares, complicada tracería artesonada y variada, así como cúpulas que aún guardan parte de sus estofados y que cubren las estancias de modo muy notable, entre ellas la de esta capilla.

Aquí vemos las dos ventanas que posee la Capilla, profusamente decorada en sus alféizares.

Capillla 

Detalle de la decoración de una de las ventanas de esta capilla con representación variada antropomorfa y animalística.

Capilla

Otra de las ventanas de la Capilla, con profusa decoración que representa un bestiario fantástico y personajes mitológicos.

 

Capilla

Armadura de madera en la techumbre de la Capilla, de inspiración mudéjar y flamenca, a la que le falta su policromía original.

Capilla

En una de las trompas de esta techumbre se ha restaurado su policromía original. En ella, al igual que en las otras tres restantes no restauradas, se representa a un paje mostrando un escudo.

El Salón de Gobierno del Castillo está cubierto de una techumbre elaborada mediantre la técnica de par y nudillo.

Se conservan las letrinas del Castillo.

Armadura mudejar de la techumbre del dormitorio del marqués, formando una cúpula ochavada.

Latitud: 39° 33' 28.7892" N
Longitud: 2° 41' 48.9948" W